"El que mira cap a fora, somnia,el que mira endins, desperta."

"El que negues, et sotmet, el que acceptes, et transforma." Jung


El moment és ARA. Em reconnecto. Jo sóc poder aquí i ara. Jo sóc amor en acció


Mis pasos en el camino - Les meves passes en el camí

21.7.14

Dejar de fumar, De la medicación a la meditación, Osho

¿Puede un fumador empedernido ser meditativo?
Soy fumador desde hace veinticinco años y siento que el fumar me impide
profundizar en la meditación.
Sin embargo, no puedo dejar de fumar.
¿Puedes hablar sobre ello?

Un meditador no puede fumar por la simple razón de que nunca se siente
nervioso, ansioso, en tensión.
El fumar ayuda -momentáneamente- a olvidar tus ansiedades, tus tensiones, tus
nervios. Otras cosas producen el mismo efecto; masticar chicle puede producir el
mismo efecto, pero nada lo consigue como el fumar.
En lo profundo de tu inconsciente el fumar está relacionado con la succión de la
leche de los pechos de tu madre. Y con la evolución de la civilización, ninguna mujer
quiere dar el pecho. Es natural: dar el pecho deforma los senos. Los senos pierden su
redondez, su belleza. El niño tiene unas necesidades diferentes. El niño no necesita un
pecho redondo, un pecho redondo es un peligro para el niño. Si el pecho es realmente
redondo, el niño no puede respirar mientras succiona la leche; el pecho le tapa la nariz
y se ahoga.
Las necesidades del niño son distintas a las del pintor, a las del poeta, a las de un
hombre con sensibilidad estética. El niño necesita un pecho alargado para que su nariz
quede libre y pueda alimentarse y respirar al mismo tiempo. Por eso cada bebé
intentará deformar el pecho de acuerdo a sus necesidades. Y ninguna mujer quiere que
se le deformen los senos. Forman parte de su belleza, de su cuerpo, de su figura.
Por eso, en la medida en que la civilización ha ido evolucionando, a los niños se
les separa antes del pecho de la madre. El deseo de succionar el pecho de la madre
permanece en su mente, y siempre que la persona se encuentra nerviosa, tensa,
ansiosa, el cigarrillo le ayuda. Le ayuda a volverse otra vez un niño, a relajarse en el
regazo de su madre. El cigarrillo es muy simbólico, es como el pezón de la madre, y el
humo que viene a través de él es caliente al igual que la leche de la madre. Tienen una
cierta similitud y quedas atrapado en ella. Durante unos instantes eres un niño que no
tiene ansiedades, problemas, responsabilidades.
Dices que has estado fumando durante treinta años, que eres un fumador
empedernido, que quieres dejar de fumar pero no puedes. No puedes porque tienes
que cambiar las causas que lo han producido. He tenido éxito con muchos de mis sannyasins.

continua página 87
http://oshodespierta.info/De-La-Medicacion-A-La-Meditacion-Osho.pdf

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